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El boca oreja con la comida

El boca oreja con la comida

Ese es el principal nutriente de Amor Cuinat.

De Olga, quien regaló una cena a su socia, a Laia, a la cocina de la cual ya he cocinado tres veces y además a regalado Amor Cuinat a la profe de sus hijos y a unos amigos, los cuales asistieron después a un taller de cocina mío, además de contratarme para el cumple de uno de ellos. Vaya lío, ¿no?. Volvemos a Laia porqué también me recomendó a las madres de la escuela de aus hijos, y una de ellas me contactó para regalar Amor Cuinat a un compi de trabajo que se jubiló este año.

De uno a otro, una red de recomendaciones. Precioso.

Amador, de momento, ha sido el último de la red para el que cociné.

Fue el pasado agosto cuando fui a su casa para cocinar para sus dos hijas, su mujer y él.

Me esperaban con los brazos abiertos.

Una de ellas se puso el delantal para ayudarme. ¿Tiene que ser una experiencia preciosa para chicas adolescentes, que de repente, entre una cocinera a su casa ¿no?

Ahora he pensado: cuando yo tenía su edad hubiera flipado en su lugar, viviendo esa experiencia. Supongo que en el pequeño pueblecito en el que nací, Bell-lloc d’Urgell, eso hubiera sido el pan de todo el pueblo. ¡Anda! ¡Quizás no! Justo hace unos días mi madre me contó que cuando mi abuela era adolescente, cuando era la Fiesta Mayor del pueblo, iba una cocinera en su casa ¡a prepararles la comida! Vaya lujo, debía estar de moda. Ella (mi abuela) de la yo absorbí ese amor por la cocina, dijo que cada vez que la cocinera iba a su casa aprendía a tope. Qué buena. Estamos hablando de unos 40 años atrás. Qué curioso.

Volvemos a hoy. A la casa con Amador y su familia.

Lo disfrutaron, lo disfrutamos, desde el minuto zero.

Me gusta ‘apoderarme’ de las cocinas y sacar el polvo de toda la vajilla que las familias tienen en casa. Me siento como en casa la gran mayoría de veces. Esa fue una, sin duda.

Después de servirles en pastel de chocolate masala con crema catalana, me senté con los 4 a comer ese plato combinado que me hago siempre de las cositas que me sobran del servicio. Un mix delicioso.

De viajes, de la vida, de la experiencia que han vivido,… Hablamos un poco de todo en un ambiente íntimo y de lo más agradable.

¡Cómo disfruto estando ENTRE COCINAS!

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